El secreto del arándano

Miércoles, 31 de Julio de 2013

El arándano es el fruto más pequeño de la naturaleza, pero también el de mayor poder antioxidante.

Son ricos en antocianinas, pigmentos naturales que aportan propiedades antioxidantes, antiinfecciosas y antiinflamatorias. Su consumo combate la cistitis, fortalece los capilares sanguíneos y mejora la circulación periférica.

Contra el envejecimiento

 

Existen dos tipos de arándano: el rojo, que es más ácido y suele encontrarse desecado todo el año, y el morado, que se consume fresco y está en los mercados de julio a septiembre.

Las antocianinas, combinadas con el contenido en vitamina C y carotenos de los arándanos, los convierte en uno de los mayores antioxidantes de la naturaleza, neutralizando la acción de los radicales libres. Por si fuera poco, contienen un beneficioso efecto sobre la memoria, ralentizando el deterioro propio del Alzheimer. 

Inflamaciones e infecciones

 

Las propiedades antiinflamatorias del arándano mejoran el estado de los vasos sanguíneos más finos y el de las arterias, contribuyen a evitar la formación de trombos y reducen las varices y las venitas superficiales.

También son eficaces en la prevención y freno de las enfermedades urinarias, debido a que los arándanos aumentan la acidez de la orina, impidiendo la proliferación de bacterias.

A su vez, los flavonoides que contienen, desinflaman las paredes venosas, impidiendo que los microorganismos se adhieran y multipliquen. De hecho, como tratamiento y prevencion de las infecciones se recomienda tomar un vaso diario de jugo fresco de 300 ml durante 3 meses.

Aliados del sistema digestivo

 

Otra propiedad suya es la de combatir los virus que causan enfermedades digestivas, impidiendo que bacterias responsables de las úlceras estomacales se fijen en las paredes del estómago y causen úlceras e incluso cáncer. 

Por si fuera poco, son una gran fuente de fibra que previene el estreñimiento, conteniendo 5 gr por cada 100. Eso sí, para lograr este efecto, los arándanos deben estar maduros, ya que sólo actúan como laxante cuando son más jugosos.